lunes, 7 de abril de 2008

Lunes especial

Hoy se ha despertado el día, como mi niña, con sueño tras la ventana el cielo era blanco y nebuloso. Ella me ha preguntado tengo cole, y yo le he dicho claro cariño. Quiero dormir más; vale, duerme otro poquito mientras te preparo el bañito. No se duerme ya pero la contestación le satisface y se tapa con el nórdico risueña.
La semana por delante, me encanta empezar la semana marcándome objetivos, y comprobar en la agenda como fueron los de la semana anterior. Supongo que eso de tener agenda es una costumbre tan arraigada en mi, que a pesar de no trabajar en la oficina me gusta llevarla lo mismo. A veces escribo mucho y a veces son solo un par de apuntes, pero me gusta porque rescata del olvido un día cuaquiera, uno siempre tiende a recordar los grandes días, las celebraciones, y a mi me gusta reivindicar la magia de lo cotidiano, como el lunes pasado, un día aparentemente como otro lunes y sin embargo excepcional, porque nuestra peque aprendió a decir si, con el gesto, lo hizo lentamente y con la sonrisa de oreja a oreja, al ofrecerle un trozo de fruta la quieres? La quieres insistí y ella me afirmó por primera vez en su corta vida.
Es curioso porque ese día también recibí una llamada de un antiguo jefe y eso para mi siempre es grato. Pero también ese mismo día, luego lo supe, a 3.000 kms. de distancia un predictor también dio su sí, mudo y rosa, a unos ojos expectantes.
Y así fue como de pronto aquel lunes, dejó de ser cualquier otro, para convertirse en un día especial.
Os deseo una semana llena de pequeños grandes momentos.

viernes, 28 de marzo de 2008

Contra la pederastia

Quizá soy de natural optimista, prefiero pensar que por algún extraño mecanismo de selección natural sólo se pueden heredar los rasgos positivos y que somos totalmente libres a la hora de escoger los negativos.
Así creo factible que uno pueda heredar la afición por la música, o la pintura o el cine pero no estamos programados para ser alcohólico, ludópata o pederasta, que uno decide ser en la vida lo que quiere ser, a pesar de los padres que te hayan caído en suerte.

Y sin embargo cuando lees en prensa que aquel tipo padecía una esquizofrenia paranoide y que su mujer tenia un coeficiente que equivale a un retraso mental leve, en fin que uno se plantea, realmente es necesario dejar que cualquiera tenga hijos, simplemente porque pueda engendrarlos.

Quizá sería hora de empezar a plantearse la idoneidad a la hora de tener hijos biológicos igual que se examina en los padres que quieren adoptar un hijo. A lo mejor así podríamos romper la cadena de los abusos a niños y algunos trágicos desenlaces, como el tristemente acaecido de Mari Luz.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Salteando

No sé en que blog lo leí, y lo siento porque a mi siempre me gusta citar la fuente, hablaban de un acompañamiento fácil: consistía en saltear brotes de soja con un chorrito de salsa de soja. Bien pues lo probé de hacer, pero le añadí cebolla picada y tomate cortados a cuartos y finos.
Quedó muy bueno así que ahí queda la idea, yo lo puse acompañando unos filetes de pescado a la plancha y quedó delicioso.

lunes, 17 de marzo de 2008

Nuestra peque ya camina

Con la banda sonora de la Vita e bella, del blog de Maga, hoy mi peque se ha estrenado como bípeda entrando en el despacho con pasitos cortos pero estables. Cuando me la he visto me he echado a reir claro y he ido a buscar la cámara de video. Siempre hacen ilusión estas cosas.
Me apetece recordarlo y compartirlo.
Un saludo

jueves, 13 de marzo de 2008

Aunque tú no lo sepas

Aunque tú no lo sepas
me he inventado tu nombre
me drogué con promesas
y he dormido en los coches

Aunque tú no lo entiendas
nunca escribo
el remite en el sobre
por no dejar mis huellas

Aunque tú no lo sepas
me he acostado a tu espalda
y mi cama se queja,
fría cuando te marchas.
He brindado mi cuerda
y al llegar la mañana
no me dí ni cuenta
de que ya nunca estabas

Aunque tú no lo sepas
nos decíamos tanto
con las manos tan llenas
cada día más flacos

Inventamos mareas
tripulábamos barcos
y encendía con besos
el mar de tus labios.

Enrique Urquijo

El peso de una mentira

               Cuando su hija tuvo que irse precipitadamente no se llevó nada, ni siquiera un cambio de ropa interior, pues antes de marchar...