jueves, 5 de noviembre de 2009

Un jueves diferente

Las he dejado en el cole contentas, con un besito en la puerta hoy les he preparado fruta cortada de desayuno. He tomado café con leche con las amigas, luego nos hemos ido a dar un paseo a buen paso por la montaña mientras hablamos, siempre hablamos. El cielo estaba particularmente claro, el aire era fresco me ha ido bien llevarme el polar, a lo lejos hasta se divisaban las cimas de las montañas de Montserrat. Y luego justo leía, en la contra, a propósito de ellas como uno de los lugares más especiales de Europa.
También he ido a la peluquería, para peinarme solamente, estos días me va a ser mejor no tener que preocuparme del pelo, tampoco voy a poder ir a acquagym en unos días así que tanto da.
He subido arriba a recoger la ropa tendida y he sentido con placer los rayos de sol en mis brazos. Me ha llamado por casualidad mi hermana, hemos hablado mucho rato, hemos hecho planes para cuando venga en diciembre y mientras me explicaba sus cosas me ha venido un poco de melancolía, y he tenido ganas de coger un avión e ir a verla.Quién sabe, igual lo hago ni siquiera conozco su casa de ahora.
El caso es que hoy tengo un día meditativo, y feliz. Ayer Mónica se disgustó porque rompió un sello, le expliqué que una tía abuela suya los coleccionaba, y al yo explicarle que no llegó a conocerla me dice, pues no pasa nada mama, ya en el cielo nos conoceremos todos los que no hemos podido conocer... y lo decía con la naturalidad con la que hablan los niños a su edad.
Y después me preguntó oye, me podré llevar un juguete, y le dije pues no creo que te haga falta porque el cielo, en realidad está hecho a medida de cada uno, para ti seguramente sería un lugar lleno de colchonetas y castillos de princesas, lleno de juguetes. Sonrió complacida.
Y es que los niños son pequeños grandes maestros sólo hay que saber escucharlos.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Nuevo no siempre es mejor

El portátil ha vuelto a la vida, pero con el windows 7, y la verdad es que tampoco me convence. Sólo quería abrir un documento y me he hartado y he acabado por venirme aquí a escribirlo directamente.Acabo de estrenarlo y ya echo de menos aquel otro, el xp. Y digo yo me parece bien que vayan sacando versiones nuevas, pero a veces me pregunto si realmente son mejores.
A ver si mañana tengo más tiempo y lo trasteo con calma, pero vamos ya te digo yo que no ha sido un flechazo veremos si con el tiempo viene el cariño.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Un recuerdo de ajedrez

En el amor como en el ajedrez, hay quien gusta de jugar con blancas y quién prefiere las negras.
Hay quién sabe de ataques fulminantes y quién paciente espera el desarrollo del juego.
Hay quién se crece en la adversidad, quién no se desalienta a pesar de las pérdidas y quién estando en posición más favorable no sabe como sacar provecho.
Hay quién juega bien, hay quién apenas sabe jugar, pero sabe disfrutarlo, porque a cada movimiento, cada aproximación es una nueva experiencia.
Hay quién se jacta de ser bueno, nunca lo son tanto.
En el amor como en el ajedrez, hay quién gana, hay quién pierde, y están los que no llegan a ninguna parte, simplemente hacen tablas.
Por eso siempre que juego vienes a mi memoria hecho de sol, de trenes, de playa, de risas, joven y ambicioso.
Y pienso, en el ajedrez, como en el amor y como en la vida, siempre hay que jugar hacía delante porque hacía atrás pierdes, pierdes inexorablemente el juego.

La fiesta






La escalera de pronto era una fiesta que ellas no estaban de ningún modo, dispuestas a perderse.
Alguna más alta divisó la lluvia desde el alféizar, y se ufanó a pasar el susurro, así todas se apresuraron en retocarse y franquearon la puerta, la vestida a lo Vitorio y Lucchino quiso hasta colarse, pero fue amonestada con dulzura por la de hojas verdes alargadas. Se perfumaron de tierra y alguna incluso exhalaba un intenso, soberbio, olor a limón, de felicidad, seguramente.
Y y yo lo sé porque me lo han contado.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Háblame

Háblame
de tus noches de insomnio
de la insondable hermenéutica
de mails inclonclusos
de los sueños que olvidas
del cualquier cosa
que cause tu risa
del último atardecer que has visto
-de todo lo que no parece importante-
háblame, si quieres,
de aquella tu rosa,
de tus dos volcanes,
de tus largos viajes,
que hoy,
me sentaría contigo
sólo para escucharte.

El peso de una mentira

               Cuando su hija tuvo que irse precipitadamente no se llevó nada, ni siquiera un cambio de ropa interior, pues antes de marchar...