miércoles, 9 de diciembre de 2009

Planes de la semana

Pues mira como son las cosas, con la ilusión que tenía por retomar las clases de acquagym, al final no he ido. Acabo de organizar un poco la casa y lo que en realidad me apetecía es no ir con prisas, tener la mañana a mi entera disposición, lo cual no impide que luego vaya al gimnasio todo sea dicho de paso.
Esta semana bajaré los adornos de navidad, todos los años pongo por estas fechas todos los ciclámenes de un color, casi siempre son rojos, pero este año no sé si quedarían bonitos en blanco. Ya veremos.
También esta semana quiero ir a mirar la litera de las nenas, que todavía dormimos juntas, creo que hasta tiene un término técnico: colecho. Mi experiencia ha sido muy buena, no sólo es un placer verlas dormir, y que se te acurruquen a tu lado si no que creo que es beneficioso para ellos. Nosotros no hemos sabido nunca de pesadillas, ni de terrores nocturnos. De igual modo he de decir que no fue una cosa pensada de antemano, sino más bien algo que conllevó la lactancia prolongada, de la que sólo puedo hablar bien.
Pero si una cosa he aprendido de ser madre es que cada una tiene su propio estilo, sus prioridades, y que algunas valoran ser muy estrictas, parecen querer soldados en vez de niños. Mientras que mi forma de parecer es que las normas están bien, que duda cabe, pero también es bueno de vez en cuando ser flexibles y saltárselas.
Y es que cada uno ejerce la maternidad o paternidad a su manera, conjugando su personalidad y lo que han visto en casa. Supongo que luego se trata de ir viendo como evolucionan, si se les ve felices, seguros de si mismos, contentos pues vamos creo que vamos bien.
Precisamente hace poco mi hija mayor me explicaba algo del colegio, lo anecdótico fue la sinceridad con la que me expuso aquello que le había preocupado. Yo tras darle mi opinión, me quedé impresionada porque ese grado de confianza que me demostraba no lo he tenido nunca con mi madre, y eso que me llevo muy bien con ella.
Yo soy de las madres imperfectas, pero también te lo digo, contenta de serlo.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Quedarme en tu recuerdo

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti (1920-2009)

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Labanda, mon amour




Como hoy voy con prisa he pensado en dejar testimonio de mi admiración por este diseñador catalán, Jordi Labanda, fotografiando dos de mis tres piezas, el otro es un boli y seguro que está perdido en algún bolso.
Os invito a apreciar la alta calidad de la foto, y no os llevéis a engaño he puesto triciclos y bicicletas para despistar, no vaya a ser que pensaráis que he sacado la foto de la Elle o el Vogue (hoy no me he levantado modesta que le vamos a hacer: paciencia).
En fin, ya es miércoles, me gustan los miércoles, adoro los miércoles.
Un abrazo

lunes, 30 de noviembre de 2009

Evolution

Cuando me levantaba abría la ventana nueve minutos, suficientes para cambiar el aire enrarecido del cuarto, mientras las sábanas se enfriaban y con ello morían los ácaros. Me lavaba la cara, me cepillaba los dientes y entraba en la ducha. Mi desayuno era café con leche, tostadas a veces con mantequilla, otras con aceite y azúcar, y los domingos chocolate con churros, cuando mi vecino iba a comprar le pedía un kilo, y los congelaba, era el único modo de comer los de porra que son lo que más me gusta.
No sé cuando empecé hacerlo. Recuerdo que al trabajar desde casa cambié de hábitos, por las mañanas tras el desayuno enseguida me venía al estudio, primero leía la prensa en el ordenador, para seguir con la rutina de la oficina seguramente, luego me ponía a trabajar con música de fondo, a las doce hacía una pausa para bajar a tomarme un café a la cocina, vi un día una foto de Nicole Kidman que me gustó y la dejé allí mismo se convirtió en una compañera de trabajo más.
Luego otras dos horitas de tirón, hasta la hora de comer. Me hacía un día ensalada, otro legumbres sólo tenía que abrir la lata, otro pasta, de postre un yogur o fruta. Después de comer, o veía algún documental del Canal de Historia, o del Viajar, hasta que me entraba sueño y hacía allí mismo la siesta de media hora, el tiempo preciso para levantarme despejado.
Y por la tarde me subía otro café y antes de volver a mis traducciones, una vez en semana me hacía el pedido del supermercado, que me lo traían al día siguiente. En realidad no tenía motivos para salir de casa. Cuando echaba de menos el sol, me sentaba un rato a leer junto a la ventana del dormitorio, la cual de 9.35 a 10.10 AM, en el horario de invierno tiene sol directo, en verano el sol va más alto y el horario es otro. Si quería correr, jugar al tenis, hacer snow o ir en moto, me ponía la wii que me habían regalado mis hermanas el año pasado por navidades.
Lo cierto es que tuve un periodo muy intenso de trabajo, los de la editorial me metían prisa y me encerré toda una semana trabajando día y noche casi, y cuando conseguí acabarlo, tras cerrar la puerta al mensajero que había venido a buscarme todo el material, caí en la cuenta que yo en mi casa, era un ser autosuficiente: lo tenía todo. Me sentí el primero de una nueva cadena, la humanidad alumbraba un nuevo tipo de ser humano.
Mi sueldo me lo ingresaban en una cuenta, desde la que cobraban los servicios: agua, luz, teléfono, adsl y el canal satélite y también es cierto que dejé de necesitar muchas cosas, la ropa, el perfume, los enseres de afeitar, me afeitaba ahora sólo cuando me apetecía -llegué a estar cuatro meses con barba por puro gusto-, me vendí el coche, ya no volvería a necesitarlo.
Descubrí que el paraíso era terrenal, no había nada que me interesase que no pudiese ver desde mi ordenador o desde mi televisión de plasma, nada. Mi biblioteca estaba medianamente bien surtida, y descubrí que las bibliotecas públicas también tenía un servicio de préstamo a domicilio. Cuando quería sexo la llamaba, o chateábamos. Era una relación que no iba a ninguna parte, justo lo que yo necesitaba.

No sé porque el vecino aquel tuvo que llamar a la asistente social, si yo no molesto a nadie. ¿Acaso no tiene uno derecho a estarse en su casa tanto como quiera? No te equivoques, lo mío no es agorafobía que yo puedo salir cuando quiera, la cuestión es que no quiero, lo entiendes que me quedo aquí.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Reciclando: los recuerdos de otro


Lo encontré en la calle, alguien lo había dejado allí junto otros restos de un improvisado naufragio. Pensé que quedaría bonito en algún lugar de casa.

martes, 24 de noviembre de 2009

¿Estamos criando bien a los niños?

La semana empezó bien. Cambiamos un domingo en casa por una salida al teatro, fuimos a ver Comedy Zoo, actuaba Joaquín Reyes, uno de los chicos de Muchachada, lo había buscado con antelación estabamos en la fila 3, así que pudimos verlo genial. Que risa de hombre, que no es lo que dice sino como lo dice.
Y ayer una contra impactante, como casi todas las de La Vanguardia, entrevistaban a una doctora y psiquiatra infantil que comentaba a propósito sobre las guarderías quizá tendríamos que plantearnos de otra manera lo de la educación en España, quizá antes no sea mejor, y reivindiquemos la necesidad de un permiso de maternidad más largo del que tenemos actualmente, que me parece muy insuficiente.
Como tiene blog, os paso enlace y que cada uno saque sus propias conclusiones.
http:// mastiempoconloshijos. blogspot. com

El peso de una mentira

               Cuando su hija tuvo que irse precipitadamente no se llevó nada, ni siquiera un cambio de ropa interior, pues antes de marchar...