miércoles, 22 de septiembre de 2010

El cuento más corto ( y aburrido ) del mundo

Esto sucedió ayer.

Papá quiero un cuento de la supernanny. Vale. De cuando estaba en un barco. ¿Un barco?, si.

"Pues érase una vez la supernanny que estaba en un barco, ¿había peces?, si había peces, ¿había delfines?, si había delfines, ¿había turrones? claro que no había turrones!" ah, se gira un poco decepcionada y se duerme.

Cuando me lo explica, me sonreí, claro le has cortado el rollo, si no habían tiburones, la cosa carecía de interés...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Las dos puertas

Cuando él la conoció,

ella le abrió la puerta,

 iba en pantalones cortos. 

Él al verla pensó bonitas piernas. 

Ella al verlo pensó bonita sonrisa.

También cuando la conoció,

ella tenía el pelo corto 

y él le dijo:  qué guapa estarías con el pelo largo.

Así que ella se dejó melena.

Y mientras el pelo crecía transcurrió el tiempo, 

el necesario, 

el que siempre media,

entre el amor y y el desengaño.

Hasta que un día,

ella, a punto de abrir la puerta, 

esta vez en la Gran Vía, 

escuchó que le decía: 

ya puedes cortártelo

 -¿el qué?- se giró ella, 

el pelo.

domingo, 19 de septiembre de 2010

De vuelta

Septiembre, es un mes que se levanta temprano y huele al plástico nuevo de las carteras, de los estuches, estrena bambas, y en el que resuenan las risas del patio, la alegría del reencuentro solapándose a los últimos días del hastío estival.

Nuevos propósitos, nuevas ideas. Y desempolvar el blog, con las anécdotas del día a día que es lo único que al final es lo que le dota de vida.

Lo cierto, lo único cierto es que hoy tuve un mal día. Pero no sé si explicarlo aquí iba a mejorar en algo. Seguramente no.

Pero mira encuentro algo de consuelo al escribirlo. Ayer fue un día de mierda.

viernes, 13 de agosto de 2010

La moda y yo

No suelo comprar revistas de moda, lo cierto es que no suelo comprar revistas de ningún tipo, pero me bastó ver los bolsos plastificados. Él sonriendo me hizo ver que tengo debilidad por los bolsos y maletas. Puede ser.

El caso es que hojeaba una de ellas mientras desayunaba esta mañana y me decía, esto no me lo pondría nunca: camisa con volantes, con bordados y pinzas, otra con estampado cachemir que era para echar a correr, otra con cuadritos blancos y negros y rosas rojas de lo más hortera ...
pero que es esto por favor. Quizá de todas, se salvara una camisa de rayas, pero hasta esa tenía poca gracia.

Está claro porque no compro revistas de moda. A mi me gusta otro tipo de ropa que le vamos a hacer, no me gusta estas camisas cursis, hiper femeninas, ni las manguitas tipo princesa. Seguramente detrás de estas modas prima la novedad, por encima del buen gusto, porque ya me dirás.

Pero para compensar detrás había un artículo interesante sobre la pareja y el criterio a la hora de escogerlas, en las que explicaba, conclusión a la que hace tiempo yo ya había llegado, que las parejas felices a lo largo del tiempo acaban por parecerse.

sábado, 7 de agosto de 2010

La pregunta

Hacía días que las niñas no iban a casa de mi amiga. Una quiso ir al lavabo la otra empezó a corretear por el salón, luego quiso subirse a la cama, después tenía sed en fin que mi amiga le iba diciendo no hagas esto no hagas aquello y de pronto un minuto de paz, nos pusimos a charlar hasta que me tira del brazo para hacerme una pregunta al oído...¿puedo tocar el suelo?
Me eché a reír.

jueves, 29 de julio de 2010

Un buen día para los toros y las minifaldas

He estado a punto de titular el post con el estribillo aquel del otrora famoso Escobar blandiendo sonrisa de oreja a oreja mientras ladeaba la cabeza "No me gusta que a los toros... te pongas la minifalda" hubiera quedado más gracioso, pero he pensado que a lo mejor no entendían el chiste los que no hayan escuchado la canción.

Pues hala a ponerse la minifalda donde una quiera porque por fin por lo menos en Cataluña, se han prohibido las corridas de toros a partir de enero de 2012. Me parece una buena noticia. No sólo porque supone reconocer que no a todos lo que vivimos en España, nos gusta que se maltrate animales para regocijo de unos pocos.

El peso de una mentira

               Cuando su hija tuvo que irse precipitadamente no se llevó nada, ni siquiera un cambio de ropa interior, pues antes de marchar...