Ayer hizo dos meses. Hace dos meses no pude dedicarle unas palabras, aunque tenía mi mente llena de ellas, palabras de inmenso cariño, de agradecimiento, de admiración hacia su persona y su forma de ser, pero no podían salir porque la tristeza las ahogaba.
Ayer después de una tarde tan parecida a otras, en las que merendaron e hicieron deberes, mi hija pequeña se echó a llorar desconsolada, se tapaba los ojos con las manos, pero cariño que te pasa ...que esto es como una pesadilla que quiero despertar y que esté el yayo aquí, pasar tiempo con él.
Me parecieron palabras muy grandes, un sentimiento muy profundo, para ese cuerpo menudo y moreno. Pero la abracé y le dije que todos nos sentimos igual, que a pesar de que parece que todo sigue igual, hasta la yaya ayer nos envió un tupper con la sopa de los garbanzos, nada es igual, le echamos mucho de menos.
Conozco a pocas personas tan buenas como era él. Nunca tuvo un no para mi, fue un buen padre y aún mejor abuelo, porque no había nada, ni película, ni fútbol, ni partida, que fuera más importante que estar con sus nietos.
Yo cada vez que llevo a la nena a música y vuelvo con la guitarra a la espalda y la bolsa de la compra recuerdo cómo se me ofrecía siempre a acompañarnos, déjame que te lleve la guitarra y se la colgaba, y yo le hacía la broma Pepe que vas a parecer un roquero y me decía pues dame las bolsas. Pobre al final cuando le molestaba la rodilla era porque tenía el menisco deshecho, pero ni aún así se quejaba, porque había estado en la legión de joven, y eso forjó su carácter, era un hombre de palabra y nunca se quejaba de nada, incluso te decía yo sé defensa personal si algún día tienes un problema y la verdad es que a sus 76 años era un hombre fuerte y guapo.
Pero en un momento determinado, recuerdo aquella conversación en una sobremesa de un domingo que habíamos ido a comer llevando canelones y pollos a l'ast de la tienda de abajo, recuerdo que dijo he dejado de jugar al dominó porque se me olvidan los palos, diametralmente opuesto a cuando antes te decía soy bastante bueno jugando.
Y luego la desorientación dentro de casa, ir a buscar las palomitas, las palomitas que siempre hacía a sus nietos nada más llegaban a su casa, a la habitación dentro de su armario o el día que tuvo que llamar a su mujer porque no recordaba donde estaba el lavabo.
Mi suegro fue una persona extraordinaria, y de su vida podría hacerse una buena película, que empezaría cuando su familia pierde su fortuna al vender propiedades y pagarles con dinero de Negrín. Luego su infancia cuidando rebaños de cabras, durmiendo en cuevas en la Sierra Mojante, aprendiendo a leer y a escribir él solo pidiendo a otros que le enseñasen, siempre reconfortado por el cariño de su madre. Después su juventud, alistándose voluntario, en el Sahara. Luego trabajando en Paris, Bruselas y en Suecia, viviendo intensamente con la única premisa de no acomodarse, porque él quería volver a España, casándose después con una jovencísima María, una chica que conocía del pueblo dónde nació.
Que fue un trabajador incansable, que tuvo que madrugar mucho y trabajar muy duro, para darle todo lo mejor a su familia, comprándole a sus dos hijas todo por duplicado, las mejores muñecas, igual que luego hizo por su hijo.
Que puedo decir, sino que le echamos de menos, que echamos de menos su forma de querernos, de demostrarnos que le importábamos. Creo que a todos sus nietos los quería con locura, de todos se sentía orgulloso, por todos se desvivía.
Si mi hija mayor hacía un dibujo, lo guardaba con cariño porque está niña pinta muy bien, podría ser pintora y por la pequeña tenía un cariño especial, decía que tenía sus ojos. Por eso ayer me impresionaron tanto sus palabras.
Cuando cumplió 77, este diciembre, hicimos una gran fiesta, porque coincidía con su cincuenta aniversario de bodas, hicimos un convite, reunimos a la familia, fue una celebración pero unos pocos también sabíamos que aquello también era una despedida, a lo grande como él se merecía. Me abrazó y me dijo que yo era una hija más. Y yo le agradeceré siempre, esa última muestra de cariño porque no podíamos saber que tan solo dos meses más tarde, nos reuniríamos esta vez para despedirle, el tanatorio lleno, de familiares, amigos, vecinos y todos diciendo que era una muy buena persona.
Supongo que esa es la lección de vida más importante que he recibido de él: Sé bueno, generoso, alegre, no pierdas ocasión de hacer algo con tu familia, diles siempre que les quieres.
Tuviste una vida feliz, aunque hubiésemos querido tenerte más tiempo con nosotros. Descansa en paz y disfruta de esa nueva vida y sigue cuidándonos a todos, como siempre has hecho. Te queremos, Pepe.
jueves, 28 de abril de 2016
martes, 29 de diciembre de 2015

Es un cyclamen pero me recuerda mucho a uno de esos molinillos de viento a la espera de un soplo de aire infantil.Y de fondo el reflejo de un cielo obstinadamente azul, que sigue olvidando que es invierno que debe traer nubes y llover un poquito. Un cyclamen que no parece una flor, una navidad que tampoco parece la navidad de otros años. El tiempo pasa. ¿Pasa muy rápido el tiempo? me preguntaba hoy mi nena grande. Pues cuando era niña no, me parecía largo el tiempo entre las navidades y el verano, pero los hijos, le contesté sonriendo, empujáis el tiempo, lo hacéis girar más rápido.
De hecho pienso en esta última década, vertiginosa, intensa, llena de emociones y retos como si fuera otra vida dentro de mi vida.
Espero que el nuevo año que viene, nos traiga solo cosas buenas: salud para los que queremos y nuevos motivos para ser felices.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Cosas que aprendí ayer perdiendo
Ayer fui a la entrega de premios de un concurso literario. Vaya por delante que no suelo presentarme a concursos con mucha frecuencia. Ésta era mi segunda vez, la primera fue con un relato corto, muy ameno que tampoco resultó premiado.
Sin embargo ayer fui porque recibí un correo electrónico que me invitaba por haber presentado a dicho concurso e instaba a imprimir la invitación.
Al llegar con una hora de antelación porque advertían de las dificultades a la hora de aparcar, me fui a tomar un café con leche para hacer tiempo. Mi bebida favorita es el zumo de naranja natural, pero cuando estoy fuera casi siempre pido café con leche o un cortado como allí no había cafetería me fui a un centro deportivo cercano donde disponen de una.
Cuando una hora más tarde me acerqué al evento. Una amable joven me preguntó si era autora y me recomendó que nos sentáramos cerca del pasillo por si éramos llamadas a salir. Menuda tontería. Ayer aprendí que las ganadores ya estaban advertidas de que habían sido las premiadas, por eso la ganadora iba acompañada de cuatro personas, la finalista con su marido. Las otras allí estábamos como en fila india, sin nadie a nuestro lado. Y abandonamos presurosas el acto, en cuanto finalizó, porque fuera nos esperaba la misma amable joven que una hora antes fingió no saber nada, para devolvernos nuestros escritos. Tres copias, perfectamente encuadernadas, que no tenían aspecto de haberse abierto, ni leído, no así el cd, cuyo estuche me devolvieron roto.
El jurado valoró por unanimidad la novela ganadora y la consideraron muy bien escrita así que espero poder leerla el año que viene cuando se publique.
Pero la verdad es que el hecho de que un miembro del jurado preguntase en que consistía el premio, me dio que pensar. ¿Eres un miembro destacado del jurado y no te lees ni las bases? no me cuadra, no queda serio.
Así que ayer fue un día muy instructivo.
La verdad está ahí fuera, hay que saber buscarla y forjar tu propio criterio.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Grandes cosas
Necesitamos: alegría, felicidad, esperanza y amor.
Vicent van Gogh
No suelo ver el telediario cuando están mis hijas delante, hace mucho tiempo decidí que eran demasiadas las imágenes impactantes, que resultaban demasiado incomprensibles aquellas noticias de padres que matan a madres, o que matan a sus propios hijos antes de suicidarse. No consideré necesario explicarles de forma lógica toda esa locura que a diario nos transmiten, pero el otro día vieron uno de refilón y la pequeña protestó, porque no quería ver esas noticias.
Al día siguiente a la hora de comer, pusieron la televisión y me dejaron ver "el telediario" donde una cantante sale de la cárcel, otro va a casarse, y otro habla de sus vacaciones, cuando acabó se levantó apagó la tele, me viene y me dice: bueno, pues hoy no ha sido tan malo como otros días... Me sonreí y asentí con admiración, porque lo decía en serio.
Todos necesitamos lo mismo. Otro mundo es posible, hay que atreverse a soñarlo.
miércoles, 22 de julio de 2015
Este, ese y aquel
Es curioso y sorprende que habiendo pasado tantos
años a veces vuelves a pensar en personas que el tiempo y el espacio se
llevaron de tu lado. Pero vuelven, en forma de un recuerdo, inesperado y esa ausencia, que ya ha perdido hasta el nombre, simplemente
no es ausencia porque está prescrita, parece que reivindica su momento de
atención, o de gloria que yo no sé.
El caso es que allí estaba yo, rodeada de gente, cuando me di cuenta que a mi lado,
estaba él. Me estaba escuchando hablar, apoyaba el índice sobre los labios,
como si sopesara con atención, como si fuera a intervenir en cualquier momento.
Es absurdo me dije ¿porque lo has traído al pensamiento? Solo después pensé que
a lo mejor no fue cosa mía, que a lo mejor también era él el que quería venir a verme. Al fin y al cabo
la telepatía no es más que eso, una comunicación a ambas bandas, una corriente
de energía invisible, si se quiere pero
tan eficiente, tantas, tantas veces.
miércoles, 15 de julio de 2015
Vacaciones estivales
En fin, fueron cortas pero las disfrutamos, que es lo que importa. Cambiamos de paisajes, nos llenamos los ojos como dijo el poeta de otros cielos, de otros paisajes, que aunque no eran nuevos para nosotros porque nos gusta volver a los sitios que nos gustan, los disfrutamos más si cabe, sabiendo que serían por pocos días.
En fin aquí os los dejo, a modo de postales.
jueves, 14 de mayo de 2015
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
El peso de una mentira
Cuando su hija tuvo que irse precipitadamente no se llevó nada, ni siquiera un cambio de ropa interior, pues antes de marchar...
-
Cuando me levantaba abría la ventana nueve minutos, suficientes para cambiar el aire enrarecido del cuarto, mientras las sábanas se enfria...
-
Acabo de recibirlo, es un albarán con mis datos que me informa que tengo un regalo, nada menos que una mountain bike, 18 velocidades, cuadro...










