sábado, 16 de agosto de 2008

El cautivador arte de hacer volar una cometa


Tener niños es lo que tiene, te dan la coartada perfecta para pasar un buen rato. Hoy habiamos previsto un día de playa, pero amaneció nublado, aún así como habiamos quedado para comer y pasar el día, nos fuimos provistos de cámara de fotos, cometa y palas de jugar a tenis.

Creo que hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien, ha sido todo un descubrimiento eso de la cometa, empezaron los chicos con poco éxito acabaron enredándola toda y la subimos a casa, alli mientras iban charlando me dediqué a desenredarla me hicieron algún chiste con que podía irme a trabajar a Bejing pero lo cierto es que sólo se precisa un poco de paciencia e ir siguiendo el hilo.

Total que volvimos a bajar a la playa, esta vez cambiamos la técnica en vez de subirla uno solo, nos repartimos los carretes, así cada uno desde una punta empezamos a alzarla, tanto que llegué al final del mío.

Es una sensación increible eso de ir jugando con el viento y pensar que he tardado tantos años en descubrirla.


Pd: Por cierto que eclipse espectacular el de esta noche. ¿Lo habéis visto?

El cielo expresivo



jueves, 7 de agosto de 2008

Regalito


Flores y promesas de otras muchas.

¿Y a ti que te gustaría hacer?

A la costumbre se le vence con costumbre.

Me gustó la frase. Y cuanta razón lleva, no te gusta algo cámbialo, un día y luego otro. El otro día cuando trataba de que la peque hiciera algo de siesta, vi una acuarela que le pinté a mi madre por su 60 cumpleaños, se me estropeó el revelado de aquel cumpleaños y para tener algún recuerdo, pinté el ramo magnífico que le habían regalado. Y ella lo enmarcó claro. La acuarela en realidad es malísima porque no tiene técnica alguna pero al verla diez años después pensé pues vaya si hubiera pintado desde entonces ya me saldrían bastante mejor.
El pensamiento me hizo reír. Pero es cierto nunca es tarde para empezar a hacer algo que te guste, no se puede aplazar sine die, porque sino pasa como aquellas personas que aplazan su felicidad, a una estabilidad laboral, a una casa, a una pareja que les proporcione cariño, o a esos hijos que llegan o no llegan, y luego a que estos crezcan …
Así que sólo por eso voy a volver a pintar. Así pronto, en la descripción del blog también rezará… y pintora a ratos sueltos.
Al fin y al cabo lo divertido de este mundo es que podemos reinventarnos una y otra vez a diferencia de los personajes de las novelas.

sábado, 2 de agosto de 2008

Noche de viernes

Hoy después de estar todo el día en casa con la nena casi todo el rato en brazos al llegar del trabajo le dije vamos, salgamos. Atardecía tras las montañas y dimos un paseo, respire hondo, nos sentamos un rato en un banco. Volvimos a casa y le dije quedaos en el coche, preparé algo a las nenas, nos fuimos de nuevo. Esta vez una vuelta por un sitio de playa, vi los restaurantes, las terrazas de los apartamentos llenas, algunos con la familia al completo, en otra a contraluz descubrí a dos personas tomaban un helado desde sus butacas, no se podía aparcar y le dije no importa ya está volvamos a casa. Las niñas se durmieron en el trayecto y de pronto la noche se hizo privada e íntima, él dijo pues hagamos un kebab y nos lo llevamos, y de camino encontramos algo insólito una mesa en una terraza de una churrería que conocemos junto a la acera, donde pudimos aparcar. Y cenamos un delicioso bocadillo de lomo y pimientos, que a mi me recordó a aquellos de San Sebastián, y hablamos de su trabajo. Regresamos a casa, pactando lo que ibamos a hacer, yo quiero desconectar dijo ver algo de tele, pues yo entonces leo algo, pero al llegar los vecinos tenían fiesta en la terraza y le dije cambio de planes nos subimos a tomar un helado arriba, encendí unas velas y así con música de fondo nos quedamos mirando la noche estrellada y pensé que suerte de noche todo nos sale bien.

jueves, 31 de julio de 2008

Contando palabras

Lo reconozco no estoy educando igual a la pequeña que a la mayor, no juego con ella de la misma manera ni tenemos las mismas rutinas. Y hoy mientras buscaba dietas astringentes en una enciclopedia sobre el cuidado de niños caí en la cuenta. "A los 18 meses decía debería tener entorno a a 30 palabras". ¿tantas? me he puesto a hacer inventario de las que recuerdo haber oído a la nena, y son sólo unas 15: agua, mama, papa, tata, yaya, tana (la perra), pepe, patata... además de las onomatopéyicas como "cuá" del estilo.
Pero en fin estoy segura que dentro, aguardando tiene muchas más, porque hoy mismo sin ir más lejos estaba comiendo se le ha caído un trocito de jamón york y se ha levantado ha ido directa a la cocina y sin decir nada ha abierto el armario y ha tirado el trocito en el cubito de la orgánica, y yo que estaba mirándola de reojo me he quedado boquiabierta.
Ayer también fue divertido, porque se sentó en el taburete del piano y se puso a aporrearlo con ganas y no contenta con ello movía también la cintura, todavía me hace reír al recordarlo. O como el otro día que la mayor de vez en cuando me pregunta como se escribe una letra y yo se la dibujo en el aire y dice ah vale, y a la que me giro veo a la pequeña con el índice trazando círculos también.
Pero de las cosas que más gracia me hace es cuando se pone expresiva, por ejemplo le pregunto está calentito y ella abre mucho los ojos y separa los deditos de las manos mientras hace una mueca con la boca, sabe que me hace gracia igual que cuando sale de la piscina y le digo venga que hace frío corre a la toalla. Me encanta ver como se acurruca entre mis brazos.
Y cuando las veo juntas me digo, bueno es cierto, no juegas de la misma manera con ella, pero tiene otros estímulos acaso mejores.

viernes, 25 de julio de 2008

Déjame que te cuente

Hoy has comido los macarrones de la abuela, te hemos llevado de paseo por el Pueblo Español, has escuchado nuestras risas mientras nos probábamos sombreros de rafia, aunque al final tu mami se haya quedado con la gorra azul celeste con letras blancas, has estado en una exposición de arte, quién sabe si te han llegado las endorfinas que mamá ha producido mientras veía cuadros y esculturas, has probado un cacaolat frío y luego un helado de straciatella, mamá estaba golosa. Luego de nuevo nos has oído hablar, de la tienda de los abanicos, de la del macramé, de la de los juguetes hechos a mano, de la de madera, de la de las máscaras venecianas. Lo hemos pasado bien, sentados en el mirador apenas un par de fotos con el móvil.
Luego en la terraza del MNAC has probado una coca-cola, y has sentido el fresquito de una lluvia de verano que apenas ha durado cinco minutos pero que ha hecho que de pronto todos nos pusiéramos a cubierto bajo los parasoles. Y desde allí mientras atardecía tu papá ha visto por vez primera las fuentes de Montjuich. Tu abuelo nos llevaba muchas veces a verlas, y casi siempre volvíamos de aquellas salidas con nuestros collares fosforescentes que se veían en la oscuridad, así que tu también vendrás a verla todas las veces que vengas a Barcelona.
Y si, hoy te he visto, por vez primera, fugaz en blanco y negro. Tu perfil, tu barbilla: brillabas como una lucecita en un inmenso universo negro. Que bonita se te ve. Crece sigue creciendo, disfruta del cálido vientre de mamá, de esas voces que tanto te cantan, de las caricias del sol y del dulce vaivén de esas olas que su caminar te mecen. Duerme y sueña que te espera un mundo entero, mi pequeña Sofía.

El peso de una mentira

               Cuando su hija tuvo que irse precipitadamente no se llevó nada, ni siquiera un cambio de ropa interior, pues antes de marchar...