Sí, por supuesto alguna vez tuve manía a este mes, pero este año es diferente. Estaba ya cansada del agosto, el pueblo demasiado vacío, las calles tristes, los comercios cerrados. Así que he recibido el mes de septiembre como un regalo, para mi solita. Y sé que me miran de reojo, porque sigo pertinaz con mis bermudas yendo a la piscina con la bolsa enorme cargada de toallas pero que le vamos a hacer, mi trabajo de ahora es ese, cuidar y disfrutar de mis niñas y si hay que llevarlas a la playa se va, y si al día siguiente toca piscina pues nada, que el buen tiempo ya se acaba. Y el resto a consolarse y a hacer lo mejor que pueda su trabajo, que para eso le pagan, así que un poco de alegría. Que ya me lo dice una amiga brasileña aquí nos reímos poco y debe ser cierto.
Y ya estáis todos en casa de nuevo, sanos y salvos de vuestros viajes y pequeños periplos por el mundo escribiendo y eso también se agradece, porque también se ve en esto de los blogs un descenso considerable en el mes de agosto, será que lo divertido es conectarse desde la oficina y en fin que en vacaciones uno rompe con las rutinas. En fin nada, no pasa nada, ya estamos todos, pues hala a trabajar y a levantar el país.
Besitos para todos.
jueves, 4 de septiembre de 2008
martes, 2 de septiembre de 2008
El disco duro reciclado
En fin que me ha pasado como en una película ( si no existe aquí un magnífico guión) resulta que el disco duro que me vendieron no era tal, porque haciendo limpieza de virus y esas cosas resultó que tenía fotos de otra familia, archivos de música (por llamarlo de alguna manera a aquella peculiar discografía) y en fin entre todas esas descargas estaba un regalito que me dejaba acceder al messenger pero me negaba el acceso a internet. Y vaya aburrimiento, total que como coincidió con la última quincena de agosto, digo yo, que mi ausencia se habrá atribuido impropiamente a un periodo de descanso estival.
En fin que he vuelto, tras estas semanas tan convulsas. No me he olvidado de vosotros.
Un abrazo
En fin que he vuelto, tras estas semanas tan convulsas. No me he olvidado de vosotros.
Un abrazo
sábado, 16 de agosto de 2008
El cautivador arte de hacer volar una cometa
Tener niños es lo que tiene, te dan la coartada perfecta para pasar un buen rato. Hoy habiamos previsto un día de playa, pero amaneció nublado, aún así como habiamos quedado para comer y pasar el día, nos fuimos provistos de cámara de fotos, cometa y palas de jugar a tenis.
Creo que hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien, ha sido todo un descubrimiento eso de la cometa, empezaron los chicos con poco éxito acabaron enredándola toda y la subimos a casa, alli mientras iban charlando me dediqué a desenredarla me hicieron algún chiste con que podía irme a trabajar a Bejing pero lo cierto es que sólo se precisa un poco de paciencia e ir siguiendo el hilo.
Total que volvimos a bajar a la playa, esta vez cambiamos la técnica en vez de subirla uno solo, nos repartimos los carretes, así cada uno desde una punta empezamos a alzarla, tanto que llegué al final del mío.
Es una sensación increible eso de ir jugando con el viento y pensar que he tardado tantos años en descubrirla.
Pd: Por cierto que eclipse espectacular el de esta noche. ¿Lo habéis visto?
jueves, 7 de agosto de 2008
¿Y a ti que te gustaría hacer?
A la costumbre se le vence con costumbre.
Me gustó la frase. Y cuanta razón lleva, no te gusta algo cámbialo, un día y luego otro. El otro día cuando trataba de que la peque hiciera algo de siesta, vi una acuarela que le pinté a mi madre por su 60 cumpleaños, se me estropeó el revelado de aquel cumpleaños y para tener algún recuerdo, pinté el ramo magnífico que le habían regalado. Y ella lo enmarcó claro. La acuarela en realidad es malísima porque no tiene técnica alguna pero al verla diez años después pensé pues vaya si hubiera pintado desde entonces ya me saldrían bastante mejor.
El pensamiento me hizo reír. Pero es cierto nunca es tarde para empezar a hacer algo que te guste, no se puede aplazar sine die, porque sino pasa como aquellas personas que aplazan su felicidad, a una estabilidad laboral, a una casa, a una pareja que les proporcione cariño, o a esos hijos que llegan o no llegan, y luego a que estos crezcan …
Así que sólo por eso voy a volver a pintar. Así pronto, en la descripción del blog también rezará… y pintora a ratos sueltos.
Al fin y al cabo lo divertido de este mundo es que podemos reinventarnos una y otra vez a diferencia de los personajes de las novelas.
Me gustó la frase. Y cuanta razón lleva, no te gusta algo cámbialo, un día y luego otro. El otro día cuando trataba de que la peque hiciera algo de siesta, vi una acuarela que le pinté a mi madre por su 60 cumpleaños, se me estropeó el revelado de aquel cumpleaños y para tener algún recuerdo, pinté el ramo magnífico que le habían regalado. Y ella lo enmarcó claro. La acuarela en realidad es malísima porque no tiene técnica alguna pero al verla diez años después pensé pues vaya si hubiera pintado desde entonces ya me saldrían bastante mejor.
El pensamiento me hizo reír. Pero es cierto nunca es tarde para empezar a hacer algo que te guste, no se puede aplazar sine die, porque sino pasa como aquellas personas que aplazan su felicidad, a una estabilidad laboral, a una casa, a una pareja que les proporcione cariño, o a esos hijos que llegan o no llegan, y luego a que estos crezcan …
Así que sólo por eso voy a volver a pintar. Así pronto, en la descripción del blog también rezará… y pintora a ratos sueltos.
Al fin y al cabo lo divertido de este mundo es que podemos reinventarnos una y otra vez a diferencia de los personajes de las novelas.
sábado, 2 de agosto de 2008
Noche de viernes
Hoy después de estar todo el día en casa con la nena casi todo el rato en brazos al llegar del trabajo le dije vamos, salgamos. Atardecía tras las montañas y dimos un paseo, respire hondo, nos sentamos un rato en un banco. Volvimos a casa y le dije quedaos en el coche, preparé algo a las nenas, nos fuimos de nuevo. Esta vez una vuelta por un sitio de playa, vi los restaurantes, las terrazas de los apartamentos llenas, algunos con la familia al completo, en otra a contraluz descubrí a dos personas tomaban un helado desde sus butacas, no se podía aparcar y le dije no importa ya está volvamos a casa. Las niñas se durmieron en el trayecto y de pronto la noche se hizo privada e íntima, él dijo pues hagamos un kebab y nos lo llevamos, y de camino encontramos algo insólito una mesa en una terraza de una churrería que conocemos junto a la acera, donde pudimos aparcar. Y cenamos un delicioso bocadillo de lomo y pimientos, que a mi me recordó a aquellos de San Sebastián, y hablamos de su trabajo. Regresamos a casa, pactando lo que ibamos a hacer, yo quiero desconectar dijo ver algo de tele, pues yo entonces leo algo, pero al llegar los vecinos tenían fiesta en la terraza y le dije cambio de planes nos subimos a tomar un helado arriba, encendí unas velas y así con música de fondo nos quedamos mirando la noche estrellada y pensé que suerte de noche todo nos sale bien.
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