miércoles, 15 de octubre de 2008

El ascenso

El hombre no puede vivir si pan, pero tampoco sin poesía, me gustó la frase. Y poesía no era el género en si, sino que se refería a la belleza, a todos esos momentos placenteros de la existencia, explicaba de este modo que el afán de viajar, en realidad no es más que otra búsqueda del placer de la estética, de ese placer que nos produce ver cosas bellas. Decía el libro que sin las flores, sin las sonrisas, la vida sencillamente no sería tal. Y ello me llevo a pensar en todas esas cosas que no tienen precio, que pasan desapercibidas a nuestro alrededor pero que si un día nos faltasen echaríamos terriblemente de menos.
Hoy el mundo occidental vive pendiente de las máquinas, de un reloj atado a la muñeca, que a modo de grillete nos recuerda que somos todos un poco esclavos y nos retiene a este modo de vida prosaico y nos insta a cumplir con el horario, o de un móvil que constantemente nos da órdenes, o de blackberrys que gruñen al recibir mails, o de un portátil que te permite hacer casi de todo, salvo feliz. Ayer bajo la luz de la luna llena, era fácil imaginarse en otros tiempos sin tecnología, en condiciones de vida muy duras y en la autenticidad de aquellas. Ellos sabían interpretar las estrellas del cielo, nosotros que tenemos potentes telescopios no sabemos hacía donde hay que mirar. Del mismo modo que los gps, que con su eficacia más torpes y desorientados hacen a sus usuarios.
Y a veces pienso en la paradoja que resulta de este hecho, cuanto más sabemos menos entendemos de los fenómenos de la naturaleza. Por ello aún recuerdo cuanto me sorprendió cuando tuvimos noticia de aquel devastador tsunami, que sólo un niño supiese identificar el hecho que el mar abruptamente se retirase de la costa y su alerta protegiese a muchos.

Me gustaría hoy ser como ese niño, para decirte que es necesario encontrar el equilibrio, entre trabajo y tu espacio vital, porque de ti también depende que todos estemos bien. Que el estrés es algo pernicioso, que como una epidemia se contagia, mediante la prisa y la impaciencia y nos envenena. Que respirar lleva su tiempo y al hacerlo lentamente podrás apreciar algo nuevo.

Hace unas semanas escuche a una persona decir que la amistad de otra, era un agobio. Estaba cansada, con lumbalgia, su bebé malito pidiéndole brazos continuamente, y le habían hecho jefa. Y todo aquella retahíla de explicaciones, velozmente anudadas, casi entrecortadas, pretendían justificar que ella no tenía más tiempo, ni ganas, de esforzarse por nada ni nadie, que bastante tenía. No supe si alegrarme por su ascenso o compadecerme por su situación. Tal vez debería haberle dicho a esa persona que la amistad es una de esas cosas a las que me refería al principio, que es invisible la mayoría de las veces, nadie la proclama a voces, pero es la savia que te mantiene feliz y de algún modo da sentido a nuestra existencia.
Pero callé, asentí y la felicité por su ascenso.

jueves, 9 de octubre de 2008

Organizando zapatos



Cuando cambié los zapatos de temporada se me ocurrió la idea. Tenemos un armario donde guardamos todos ellos en sus cajas. Y aunque están bien puestas, cuando buscábamos alguno teníamos que remover muchas de ellas. Así que cogí la cámara y los puse uno a uno de perfil encima del radiador con fondo blanco de pared (importante a la hora de imprimir). Y luego los he ido pegando cada uno en su caja correspondiente, ahora nada más abres la puerta ya los tienes a la vista, ha quedado francamente bien.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Guardería y clases

Hace días que no escribo, la semana pasada estuve liada con los preparativos de una boda a la que fuimos y con la adaptación de la peque en la guardería. Estoy contenta y ella también, porque por las noches después de hacerle el bañito le pregunto en plan simpático ¿Quién va a ir al cole mañana? y ella levanta el dedito y dice yoooo.
También me han dado una libreta en la que debemos apuntar las anécdotas, lo que hace el fin de semana, algo así como un diario para que luego tenga el recuerdo de su año. Y la idea me parece estupenda así que ya he empezado a ponerle fotos y a explicar lo que hace.
Por lo demás bien, un poco aburrida de tanto leer a propósito de la crisis, a veces pienso que lo mejor sería ignorarla, así que me fui a nadar y por casualidad acabé haciendo una clase de acquagym que estuvo muy bien así que igual el viernes repito, y mis clases de inglés este año me las da un americano, así que nada de holidays que eso es muy inglés es vacation, sé optimista me dijo, lo soy, lo soy contesté yo. Tanto que confío en que salga el Obama y ponga todo en orden.
En fin pronto sigo.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Un buen día

A un día de lluvia suele precederle un día radiante de sol, y hoy ha sido ese día. Un cielo azul luminoso, un buen día para casarse, lástima que sea jueves y que uno ande en otros quehaceres.
He tomado café con leche y un donut, disfrutando de mi periódico y de la soledad de esa terraza atemperada bajo los rayos de un sol que después de tres días empezaba a echar de menos. He hecho un par de recados y me he pasado por la biblioteca pero como era tarde no me ha dado tiempo de decidirme por ningún libro, yo suelo decidirme abriéndolos y leyendo un par de párrafos, pero al menos he cogido un par de dvd uno de Fellini y otro sobre Jane Austen, a ver que tal. Pero lo importante no es nada de todo eso, sino que ando contenta, por nada en especial y eso también es de agradecer. El plan para el resto del día es hacer una paella con rape y luego irme a Barcelona al Cosmocaixa, a ver una exposición sobre Mucha y merendar con mi madre.
Nada más.

Un saludo

El peso de una mentira

               Cuando su hija tuvo que irse precipitadamente no se llevó nada, ni siquiera un cambio de ropa interior, pues antes de marchar...