miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad

Para todos los que os pasáis por aquí, para los que comentáis asiduamente y para los que alguna vez lo hicisteis, para los que conozco y para los que seguramente no conoceré nunca.
Feliz Navidad y mis mejores deseos de paz, felicidad y alegría.

Un abrazo,

viernes, 19 de diciembre de 2008

Por dar conversación

La secuencia es ésta. Suelo ir a clases un par de veces, cuando por horario puedo. Y algunos sábados. Entre semana nunca he hecho una clase con más de cuatro personas, los sábados en cambio si podemos llegar a ser hasta quince.
El lunes pasado sólo fui yo, no hizo la clase pero me propuso ponerme la música mientras hacía mi entreno (gesto amable por su parte) le pregunté ¿la has cambiado ya? (por darle conversación) y me contesta si, claro, ¿no viniste a la clase del viernes?, no ¿y a la del sábado?, no. Ah! (pone cara de sorprendido)
Y digo yo, como puedes preguntar si ha venido, a una alumna que viene con tanta regularidad, vamos si es que soy la ALUMNA con mayúsculas si, si es que a menudo soy la única que viene a clase.
Realmente o no se fija mucho, vamos nada, y en cuanto nos ve en el agua somos tan diferentes como una manada de pingüinos, o va muy estresado que puede ser, o no quiso darle importancia y quedó pillado en falta por lo tremendamente obvio: que tiene que saber si vengo o no a clase, vamos, creo yo. (Me tiene frita)

jueves, 18 de diciembre de 2008

La felicitación

Cuando llegan estos días, siempre me pregunto si las escribo o no, las postales.
Precisamente esta mañana he enviado unas cuantas por mail, son las de los amigos del trabajo, las de los amigos del grupo, pero la familia, siempre me plantea la duda de si escribirles la postal o no.
Supongo que en cada casa siempre se atribuye ese papel, de escriba navideño a alguien, y ese alguien en la mía era yo. Desde bien pequeña, recuerdo como hacía las líneas con lápiz para escribir sobre ellas, y las equivocaciones y volver a empezar.
Sin embargo el recuerdo más bonito que guardo de ellas es una llamada de mi abuelo, al recibirla, emocionado al ver en mi letra el reflejo de la letra de su propia madre.
Ciertamente, ahora que lo pienso pocas cosas son tan hermosas y sencillas como que te dediquen unas líneas manuscritas.

martes, 16 de diciembre de 2008

Sofía y otras alegrías

Estos días les estoy leyendo las novelas abreviadas y bilingües que regalaban con La Vanguardia a las niñas, cuando nos vamos a dormir. Ayer estaban algo más revoltosas, la peque me cogió el libro y nos la quedamos mirando a ver que iba a hacer. Se lo pone delante empieza a girar páginas como buscando donde nos habíamos quedado y dice “A-, a-” (por “a ver”) ya nos empezamos a reír, yo le dije bueno va pues léenos tú un poco, pero tras unos segundos de duda se lo puso encima de la cara en un movimiento rápido y dijo cu-? Nos hizo partir de la risa a su hermana y a mí.

Pero entre otras noticias positivas, sin lugar a duda la más destacable es que por fin soy tía de una preciosa niña, tinerfeña, que nació el viernes: Sofía. Nació grande casi 4Kg y con 51 cms. Un amigo mío dice que debe ser el clima benigno de las Canarias, pero bueno su padre hace 1,90cms y mi hermana tampoco es bajita así que la niña tenía bastantes posibilidades de ser grande. Desde aquí le envío muchísimos besitos, que por algo soy su madrina (hada madrina que diría mi hija) que bien.
Abrazos.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Como soy

Hoy he hecho sola la clase de inglés. Hemos hecho conversación, vocabulario y algo de lectura (dentro de poco voy a poder presentar las noticias de la CNN) y de deberes nos ha dado un tema relativamente fácil : una descripción de uno mismo a través de un mail.
Así que me he venido a casa, me he preparado una rapidísima, pero no por ello menos sabrosa, tortilla de ajos tiernos con una tostada y me he puesto a escribir el borrador.
Es curioso como nos definen los adjetivos, como nos encasillan. Soy madre, soy abogada, soy ama de casa, soy escritora, que soy realmente. Como nos vemos nosotros y como nos perciben los otros.
Ya veremos como resulta la descripción.
(apunta perfeccionista, tres veces he tenido que editar para ajustar los márgenes ;)

martes, 2 de diciembre de 2008

Preparando (el ánimo) para la navidad

Mamá yo quiero el árbol. ¿Cómo el árbol? si es muy pronto! ese fue el tema de conversación principal de la cena de ayer. Es que unos niños de la clase ya lo tienen, pues se han adelantado hija. Hay que esperar. Al menos que pase el puente de la Purísima, vaale. Que hija más conciliadora tengo. Y la carta, vamos a hacer la carta (cuantas llevamos ya) vale después de cenar.
Tengo que reconocer que lo que más me está gustando este año es que "los Reyes lo ven todo", claro por algo son mágicos, llegamos a esa conclusión cuando se puso a pensar como era posible que llevaran tantos juguetes a tantos niños, mágicos, deben ser mágicos propuse yo.
Así que cuando se porta mal con su hermana, le digo uf te acaban de borrar un montón de regalos, eso no les ha gustado nada y ella protesta nooooo. Por eso quizá ayer me decía mientras cocinaba, mamá mira estoy jugando con mi hermanita (milagro) y yo ostras que bien, los Reyes deben estar apuntándolo todo. Total que mientras dure, la santa inocencia, estos Reyes contables nos van a ir de perlas.

Y es que a mi me gusta la decoración navideña, pero no tanto como para verla todo el mes de diciembre en casa. Además me gusta preparar la casa un poquito, hoy me he dedicado a la escalera y puerta de entrada, que no me importaría volver a pintarla, mañana pondré todas las cortinas a la lavadora.
Tengo ganas de unas navidades tranquilas.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Noche de sábado

Tantos años sin salir imaginé que sería una noche antológica, vamos, de las que marcan un hito, un antes y un después. Así que tras organizar el tema familiar, salimos en dos coches.
Hacía frío, pero íbamos a buen paso, riendo. Cenamos de tapas, ridículas y caras, luego fuimos al teatro, obra de improvisaciones, destacable sólo por el hecho de su intrínseca, que remedio, originalidad. Luego quisieron tomar un mojito y yo les acompañé. Encontramos un bar, dijeron que era cubano, pero a mi me recordó más al de Abierto hasta el Amanecer del Tarantino, daba un poco de miedo. Quizá por eso era el único con dos mesas libres, así que las ocupamos, pedimos y estuvimos riendo con anécdotas de malentendidos de lenguaje.
Y lo mejor de la noche que fue, pues yo te lo digo: VOLVER. Llegar a casa calentarme un vaso de leche y un croissant de chocolate delicioso mientras la chimenea crepitaba de color naranja intenso. Y que bajara él, con cara de sueño y se sentara en el sofá, allí, conmigo.

El peso de una mentira

               Cuando su hija tuvo que irse precipitadamente no se llevó nada, ni siquiera un cambio de ropa interior, pues antes de marchar...