miércoles, 27 de enero de 2010

La tregua

Lo he devuelto a la biblioteca esta misma tarde, lo acabé desde el sofá con la mantita sofariega (de Jon, bueno no la misma se entiende) y he de decir que este libro me ha reconciliado con la literatura. Quizá quede pretencioso, sin duda queda, pero es que hacía mucho que no leía algo que me commoviese tanto.
Lloré, para que negarlo.
Y luego me sequé las lágrimas absurdas, que es sólo un cuento. Pero creo que también lloraba de contenta porque por fin había encontrado un libro del que hablar bien. Quizá entonces fueran lágrimas de alivio, como las de Bécquer, no estoy seca, todavía hay mucho por leer.

Esta mañana vino el fontanero, mañana viene el técnico de la calefacción, el interfono también ha dejado de funcionar, creo que la casa necesita un extra de feng shui. O soy yo quién sabe.
Hoy al mediodía tuve uno de esos regalos inesperados me fui a la piscina ( con la excusa loable e higiénica de darme una ducha calentita después) y allí estaba, la piscina sólo para mi. Busqué el carril en el que entraban los rayos del sol y así mirando los destellos del agua sobre la pared me enredé en una serie interminable de pensamientos. Y de pronto, me dí cuenta de que cuando hago acquagym no medito tanto, es sólo al nadar que quizá por la monotonía de los movimientos me sumerjo verdadera y mentalmente.
Entre los pensamientos que se pueden explicar (curiosos) está el que la vida es sólo eso, lo que llevamos encima dentro del agua. Poca cosa, pero es todo, somos nuestros pensamientos, nuestros anhelos, nuestras sonrisas, nuestros recuerdos y ese cuerpo en el que convivimos por un tiempo, en la mejor de las hipótesis.
Sólo eso.

jueves, 14 de enero de 2010

Haití en el corazón

A veces la tierra se subleva de nuestros anclajes, y se libera de forma salvaje y brutal. Cuando he leído la noticia pensé en aquella niña que vino de Haití que conocí en el parque este verano, tenía las encías en muy mal estado, su madre adoptiva me dijo que eso era por el hambre que habían llegado a pasar, por comer tierra. Me pareció desolador que ese nivel de pobreza pudiera existir todavía en este mundo pretendidamente civilizado y moderno, ya del S. XXI.
Hoy pienso en toda esa población que está sufriendo el desamparo y la pérdida de familiares.

Estamos lejos, pero todos creo que de alguna manera podemos ayudarles en algo. Hoy mi pensamiento está con ellos.

martes, 12 de enero de 2010

Vuelta a la normalidad

Quizá suene raro pero a mi me gustan los días normales, la semanas normales y no tanto por que sea yo una persona de rutinas, pero es que después de tantos días se agradece la calma, el volver a las cosas que a uno le hacen feliz, o no tanto, las obligaciones de cada uno.

No hay pues nada importante que referir, por fin he vuelto a clases de acquagym ( aunque el otro día la hice gracias a una señora despistada que se apuntó a última hora) y es que si no hay un quorum mínimo, en este caso de dos, pues no hace la clase. Y con las ganas que yo tenía de comenzar fue una suerte que la señora apareciera por la piscina allí justo a aquella hora. Y de nuevo el inglés, precisamente mañana se incorpora una amiga a mi horario, y eso va bien porque así nos motivamos más.

Y el finde pasado que hizo frío, nos lo pasamos con la chimenea encendida viendo pelis de las Guerras de las Galaxias, las tres primeras. Y dijimos bueno ya continuaremos el próximo, pero ayer cuando fui al salón después de dormir las nenas, que había en la pantalla pues la cuarta. Espero no nos convirtamos en unos frikis.

En fin os deseo que tengáis una feliz vuelta a todos.

martes, 5 de enero de 2010

La extraña historia del niño salmón

¿Mamá me explicas la historia del niño salmón? La historia del niño salmón insiste la pequeña.
Y yo que me las miro a las dos por el retrovisor con cara de no saber.
La mayor me dice, sabia y condescendiente, sí mama, la del niño ese que parten por la mitad..porque las dos mujeres quieren el mismo bebé.
Ah vale me eché reír.
Desde luego es todo un lujo tener traductora en casos como estos.

El peso de una mentira

               Cuando su hija tuvo que irse precipitadamente no se llevó nada, ni siquiera un cambio de ropa interior, pues antes de marchar...