miércoles, 25 de marzo de 2015

Billetes baratos que se pagan con la vida

Pocas cosas en esta vida pueden decir que sean fiables al cien por cien, posiblemente no haya nada, que no tenga un margen de error posible.
Pero que el avión siniestrado, ayer, tuviese veinticuatro años, cuando el límite de explotación comercial es el de veinticinco y que dicho avión hubiese sido transferido de la compañía matriz a su filial de bajo coste el año pasado. No sé, creo que  nos tendría que hacer reflexionar sobre este tipo de aerolíneas.
Creo que deberíamos tomar conciencia de una cosa, primero que no es posible por costes pretender viajar con billetes a 33 euros (como ofertaban hoy, en internet cuando ponías el nombre de la compañía siniestrada) aunque nos hayan querido hacer creer que se lo ahorran en el refrigerio, o cobrando las maletas.
Un avión, su mantenimiento, el combustible que gasta, el personal, los gastos del aeropuerto no creo que pueda sufragarse todo ello a base de billetes a 50 euros y si lo hace siempre es a coste de algo.
Cuando pasó el accidente de Spanair, en el 2008, leí en un blog que los mantenimientos a lo mejor no habían sido los más adecuados. Ahora que los pilotos de la compañía siniestrada se están negando a volar. Que cada uno saque sus propias conclusiones
La pretendida democratización de precios en el transporte aéreo me parece que es solo una publicidad engañosa. A lo mejor deberíamos viajar menos, pero viajar más seguros. No creo que sea ético, poner en peligro o lamentablemente cobrarse vidas, como en estos casos, por hacer rentables estas compañías.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Un copa de vino

Hará cosa de un mes íbamos andando, nos paramos junto a un semáforo que tenía un cartel pegado. Era de un grupo de apoyo de Alcohólicos Anónimos. Yo solo había visto esto en películas americanas aquí como que no se oye mucho. Estuve a punto de hacerle una foto para gastarle una broma, pero mi hija, la mayor, se me adelantó sorprendiéndome con un: ¡ Anda mamá mira, para papá!
 Hija, le contesté un poco abrumada, papá está haciendo régimen, para no engordar ha dejado de beber, no es lo mismo.  Y esas personas, son personas que quieren dejar de beber porque les hace daño la bebida. Creo que me vi obligada a darle tantas explicaciones porque había un hombre a mi lado. Y ya me imaginaba que nos miraba de reojo a esa pobre niña y su madre con un marido en casa que bebe mucho.
Ahí quedó la anécdota y nos reímos todos en familia, por la noche recordándola. Y ya parecía relegada al anecdotario familiar cuando ayer por la noche él me dijo: 
Pero es que no hay nada de vino. Algo hay. No no esas son reservas, demasiado bueno. Nunca te acuerdas de comprar  vino. Vaya tampoco hay cerveza.
Pues bebe agua le dije yo, qué problema hay.  Y él me contestó: después del día de trabajo que llevo…y acabó cenando con fino, una botellita que nos había regalado mi primo y su mujer en nuestro reciente viaje, yo al verle le dije:  Ostras a ver si voy a tener que ir a buscarte el número de verdad…
Pero esta tarde he pensado en que tiene razón cuando compro nunca me acuerdo. Le pregunto a la peque si quiere acompañarme al super porque ayer el papa…le explico lo sucedido. Su respuesta fue: !Anda mama como el grupo aquel  de  los  ”alcohólicos sinónimos” ese!. Yo me desternillaba.


Total que ya hay en casa dos crianzas, uno de la Rioja otro un Somontano, y dos cervezas  AK-Damm, pero mejor que todo, esas risas tan buenas, que alegran a uno la vida. 

martes, 24 de febrero de 2015

El origen de todo

Venga acaba los deberes, le digo a la peque (8 años) esta tarde.
Ella protesta mientras saca de la mochila su carpeta: pero (con énfasis) A MI, AUN, NADIE, ME HA CONTESTADO LA PREGUNTA!
-Qué pregunta, hija, a ver si yo puedo...
-Qué quién creo el mundo.
-Uf, demasiado difícil de resolver, hay muchos filósofos y  físicos que siguen estudiando y elaborando teorías. Y luego están los que religiosos, esos van rápidos, creen que Dios lo hizo todo, en siete días y tal...
-!Hala eso como va a ser!
-Ya, a mi tampoco me parece muy normal eso.
-Y además mamá, para que exista Dios tiene que haber habido dos personas ¿no?
-¿Humm tu crees?

Tras la cena, antes de irse a dormir:
-¿Oye y quien os ha hecho esta pregunta?
-Nadie. Yo pensando en la clase de Medi que estamos haciendo el cuerpo humano.
-Vale, un besito, qué lista eres.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Cosas necesarias e innecesarias

Hoy decidí que tengo que organizarme mejor el tiempo que al gimnasio además de pagarlo hay que ir visitándolo con regularidad. Así que después de darle una vuelta a la casa, en plan tu pasa el pronto y yo el paño, justo para darle una apariencia de normalidad, porque a veces entras en el lavabo y me acuerdo de la escena del sexto sentido en que la madre va a la cocina y están todos los cajones abiertos, mi escena es copiada pero como es en el lavabo para darle mayor dramatismo también a veces hay alguna toalla por el suelo.
El caso es que conseguí llegar a una hora decente, me cambié, hacía tanto que no me ponía el pantalón ese negro que me parecía nuevo y todo.Primero anduve a paso ligero (3,0 km/hora) por el Paseo de la Fama, la verdad es que la primera vez me causó mucha emoción pero ahora que ya lo he recorrido unas cuantas se me va pasando un poco, me fijo más en los parches que tienen en la carretera, en la cantidad de persianas pintadas, en todos los bares que puedes comer de todo, ahora te digo una cosa, diría que el señor que empujaba un carrito de super, ese ya no estaba, para mi que han cambiado, porque tampoco he visto aquel turista cargado y  luego siguió mi tour virtual por un Boulevard llamado Strip, que se veía más majo y acabé en las colinas (hills) que no son nada extraordinarias salvo porque a lo lejos se ven las letras, todo en veinte minutos. 
Luego un poco de bici, también por la costa californiana,  Big Sur creo que era, otros veinte que tampoco era plan de excederse el primer día del reencuentro con la actividad física de alto nivel. Así que cuando ya estaba bastante acalorada bajé para cambiarme e ir a la piscina que estaba como a mi realmente me gusta: vacía.
El espejismo de soledad, duró pocos minutos pero eso no le quitó brillo al momento. Entró un nadador de esos profesionales, con su cuerpo y su bañador, de los que te dicen con su lenguaje no verbal:  vale ahora trabajo de comercial pero entrenar sigo entrenando. Apabulla un poco, cuando te pasa porque yo iba más bien de nadar para relajarme, tanto así que un par de veces se me hizo corta la piscina y me dí con la pared, así que tuve que empezar a poner un poco más de atención y planificar un entreno: venga ahora empiezas con braza y luego luego vas combinando crol, que te gusta menos con una de espalda, que me gusta más.
Nadé  cuatro de cada estilo, más unas cuantas más de regalo.
Y la verdad es que me sienta bien.

martes, 17 de febrero de 2015

Risas y nuevos fichajes

Hoy fue una de esas tardes, plácidas, en las que no había otra cosa que hacer así que fui con ellas a la biblioteca.
Propuse a  la mayor ir a la sección de adultos viendo la cantidad de niños que hacían deberes y no le pareció mal. Arriba las mesas estaban igual de llenas, pero eran ya adolescentes emanando ese particular aroma que los caracteriza y como si no fuera yo la única en advertirlo encontré una ventana abierta junto, oh que maravilla, a una mesa vacía. Así que allí la dejé haciendo diligente sus deberes de mates, que ahora dice que se le dan muy bien, que es de las mejores de su clase y que a lo mejor estudia algo de ciencias (ella dijo"física", pero el sentido era ese; porque no sé, prosiguió, me parece más importante ser científica, como para justificar la desviación en su trayectoria exitosa en lenguas. Y yo que me la miro con cara de póquer sin saber que decir, porque de pronto me viene a la memoria una noche, una sola noche en que se me ocurrió ir al liceo, un día entre semana, y al volver me la encuentro bloqueada tratando de hacer una división de dos cifras, y solo han pasado tres meses desde entonces y ya se ve en carrera de ciencias, cierro este largo paréntesis, lleno de admiración y asombro).
El caso es que me fui a escoger algo que leer. Cuando voy con la peque, leo cuentos, recopilación de cuentos, hojeo manuales de padres o a veces escojo entre las sugerencias que proponen en una mesa, hoy ya había cogido uno de Vargas Llosa, que para ser un escritor tan prolijo no lo he leído tanto, pero fui a por otro. Eso de escoger sin prisas, me encanta, cuando voy con la pequeña como me apremia tengo que pillarlos al vuelo, pero aún así a veces encuentro cosas interesantes, como aquel sobre viajes de Antonio Tabucchi, que me ha gustado mucho. Hoy sin embargo he cogido uno de Elvira Lindo, y la verdad es que lo he disfrutado muchísimo. Reprimiendo a ratos la risa. Tiene una prosa fresca y una forma de escribir muy amena, así que la he fichado para mi twitter y al marido también, claro, que yo en esto del twitter voy por parejas para que no se me enfade nadie.

miércoles, 28 de enero de 2015

La larga sombra de Grey

Mientras conducía con la radio puesta como siempre, el locutor dijo pues aquí está ya podéis escuchar la banda sonora de la película de 50 sombras de Grey. Después aparqué en el parking que tiene la parte superior al aire libre, justo en el centro de una manzana de l’Eixample y ya libre del coche me dirigí andando a presentar el documento. El sol brillaba bajo un límpido cielo de enero y la Rambla de Cataluña lucía un elegante aspecto invernal, con sus árboles objeto de poda.
Entré en la tienda, preguntando por un vestido de época, encontré uno que me gustó pero faltaba la talla, así que la dependienta se acercó al mostrador para consultar en el ordenador. Mientras ella miraba la pantalla, entró una mujer, alta,  guapa y morena de pelo largo que tras un breve saludo dijo con seguridad: vengo por el látigo. Me la volví a mirar, de reojo, con sorpresa. Me fijé en su perfil, tenía personalidad, sin duda sería una ama, de esas dominantes que no tienen compasión.
La dependiente que la atendía se sorprendió: ¿un látigo dice? Si, así es, me han llamado esta mañana para decirme que ya les había llegado a la tienda.
Se notaba por su forma de hablar, que estaba acostumbrada a dar órdenes y le noté un leve fastidio por esa inesperada desobediencia. Me la imaginé con sus botas altas negras, era esbelta, seguro que le quedaban bien. Al fin y al cabo tampoco era tan extraño, la otra vez que había venido a la tienda había un chico joven, mulato, con el torso al aire, poniéndose por encima un traje de rumbero, porque allí no tienen vestuarios. El caso es que no dejaba de ser una casualidad, pensé, primero la banda sonora y ahora una señora buscando un látigo.
Mi diligente dependienta me sacó de mis pensamientos, lo siento no lo hacen en esa talla, llega solo hasta la 7-9.  Vaya, contesté yo, pues si que va a ser difícil. Volví pues al fondo de la tienda por si había otro que pudiera parecer de noble, para llevar con una peluca de rizos blancos y luego me entretuve un rato escogiendo entre los antifaces y cuando por fin escogí uno me dirigí hacia la caja pasando por un pasillo donde una mama, alta, morena y delgada le ponía una gran chistera negra a un niño de unos siete años, mientras le decía: vas a estar guapísimo de domador, con el látigo.
Me sonreí, de cómo nuestros pensamientos condicionan la realidad. Entonces mientras mi dependienta, la de la coleta, me cobraba la otra se acercó para decirle: por cierto mira a ver por el almacén si te salen de las cajas dos rumberos. Nos reímos las tres.





El peso de una mentira

               Cuando su hija tuvo que irse precipitadamente no se llevó nada, ni siquiera un cambio de ropa interior, pues antes de marchar...