La miró como si de pronto no la escuchara, con la mirada absorta, entretenida en un punto indefinido de sus ojos o de su pelo, como si aguardara algo inesperado, que se saliera del guión, imprevisible, fugaz, tangible y liviano, si eso es, un gesto audaz e impropio que ninguno de ellos se hubiera atrevido a someter a juicio o valoración, porque en aquel preciso momento era como si todo fuera posible. La potencialidad en un sólo segundo. Pero ella volvió a preguntar y al responder le obligó a tomar tierra a su mirada, terminando la frase y con ella, de pronto, se cerró la grieta espacio-tiempo, _por la que fácilmente se hubieran podido colar para entrar en un mundo paralelo de los de Einstein_ y los dos confusos y aliviados tomaron aire, por separado, discretamente.
viernes, 13 de marzo de 2009
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