Esta semana ha sido calurosa, tanto, que he ido a la piscina a hacer alguna clase, más por meterme en el agua que por otra cosa, tanto, que por las noches me subía a la terraza a escuchar música planteándome si no era una buena idea quedarme a dormir en la tumbona.
También he tenido algunos recados interesantes como ir a Vilafranca un par de veces, lo cual me gustó mucho por disfrutar los paisajes, ver los campos de vides llenas de uvas que no tardarán en cosechar y descubrir por una recomendación para ir a comer un pueblecito, realmente bonito con una preciosa iglesia.
Pero lo más singular de esta semana, sin lugar a duda, ha sido volver a ver a una compañera de trabajo que no veía desde hace mil años, o 19, para ser exactos.
Y qué bien, pero qué bien nos lo pasamos.
Primero poniéndonos al día, qué hacen los hijos, las parejas...luego qué risas más buenas recordando viejos tiempos, anécdotas de trabajo, de viajes, de comidas. Me decía, lo mismo teníamos el mejor trabajo del mundo y no lo sabíamos. La verdad es que visto en retrospectiva sí tuvo muchos buenos momentos.
Algo está claro, ha sido chulo volver a vernos. Al principio piensas a ver qué tal, lo mismo es breve el encuentro y luego te das cuenta que se nos ha hecho muy corto, y que tienes la sensación de haber estado charlando con total naturalidad y complicidad como si nos hubiéramos visto anteayer. Así que cuando se habla de la relatividad del tiempo o que el tiempo es una invención humana debe referirse a esto. Nos reíamos como antes.
Volví muy contenta al verla tan ilusionada con su nueva tienda, se le notaba feliz y tranquila. Y ya hemos quedado para comer pronto, cuando tenga mi gorro, porque "la artesanía es así, lleva su tiempo" me decía con una sonrisa al despedirnos.
¿Y la vuestra? Espero que también haya tenido algo bueno. especial y diferente.
Muy buen finde.


No hay comentarios:
Publicar un comentario