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Barcelona, Spain
Estudió en la Universidad de Barcelona. Ahora es madre a tiempo completo. Le encanta el café, la escritura, el cine, la fotografía, cuidar plantas y la buena compañía.

miércoles, 30 de enero de 2008


Hoy hace un día espléndido y me apetece compartirlo.

Mis plantitas están dando nuevas satisfacciones la planta de navidad, la Poinsetia (Euphorbia Pulcherrima) la de hojas rojas, originaria de Méjico, está radiante. Recuerdo un anuncio de la Dirección General de tráfico muy bueno de hace unos años en el que se veían imágenes tras la navidad y una de ellas era esta planta deshojándose marchita. La metáfora es que la vida debía continuar tras las vacaciones de navidad que era necesario conducir con precaución y asegurar el retorno.
Pero lo cierto es que estas plantas no duran lo que dura la navidad, yo la he conservado hasta dos años, y seguía preciosa. No sé decir como cuidarlas mejor, yo las pongo en un emplazamiento y entonces iniciamos un mudo diálogo, que tira hojas la riego un poco más, que se pone bonita pues la dejo ahí que se estropea pues nada le busco una nueva ubicación. Eso si, procuro regarlas con agua mineral, con todos esos vasos que se quedan sobre la mesa.
Y la otra es una orquídea (Phalaenopsis) originaria del área tropical de Asia, que tengo en el salón, es la primera vez que tengo una de ellas, la compré en julio aprovechando que le regalé una igual a mi amiga Olga por su santo. Tenía una flor lila muy especial, y por aquello de que las flores lilas no son tan usuales me la llevé a casa, pues bien, tras su pertinente floración las hojas se hicieron más verdes pero las varas quedaron vacías, y ahora de nuevo le han vuelto a brotar nuevas ramas y las flores son como granos de café que van aumentando a medida que pasan los días.

En fin que tengo unas plantas de lo más agradecidas y consecuentes.

martes, 29 de enero de 2008

Aprendiz de princesa


Me hubiera gustado explicar que fue la fiesta más divertida, que los niños bailaron y cantaron con el karaoke que vinieron todos disfrazados. Pero los astros no debían ser propicios y una serie de sucesos, hicieron que fallaran algunos y los que vinieron lo hicieron tarde y mal.
¿Mamá no van a venir los amiguitos? Traté de sonreír pero seguramente ella entendió que aquel mohín no era una sonrisa, pero no volvió a preguntar y con su sabiduría de sus 4 años recién cumplidos se pasó el resto de la tarde mimosa, abrazándome y negándose a hacer fotografías sino era conmigo.

Pues si fue un desastre de fiesta, pero de todo se aprende.