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Barcelona, Spain
Estudió en la Universidad de Barcelona. Ahora es madre a tiempo completo. Le encanta el café, la escritura, el cine, la fotografía, cuidar plantas y la buena compañía.

sábado, 2 de agosto de 2008

Noche de viernes

Hoy después de estar todo el día en casa con la nena casi todo el rato en brazos al llegar del trabajo le dije vamos, salgamos. Atardecía tras las montañas y dimos un paseo, respire hondo, nos sentamos un rato en un banco. Volvimos a casa y le dije quedaos en el coche, preparé algo a las nenas, nos fuimos de nuevo. Esta vez una vuelta por un sitio de playa, vi los restaurantes, las terrazas de los apartamentos llenas, algunos con la familia al completo, en otra a contraluz descubrí a dos personas tomaban un helado desde sus butacas, no se podía aparcar y le dije no importa ya está volvamos a casa. Las niñas se durmieron en el trayecto y de pronto la noche se hizo privada e íntima, él dijo pues hagamos un kebab y nos lo llevamos, y de camino encontramos algo insólito una mesa en una terraza de una churrería que conocemos junto a la acera, donde pudimos aparcar. Y cenamos un delicioso bocadillo de lomo y pimientos, que a mi me recordó a aquellos de San Sebastián, y hablamos de su trabajo. Regresamos a casa, pactando lo que ibamos a hacer, yo quiero desconectar dijo ver algo de tele, pues yo entonces leo algo, pero al llegar los vecinos tenían fiesta en la terraza y le dije cambio de planes nos subimos a tomar un helado arriba, encendí unas velas y así con música de fondo nos quedamos mirando la noche estrellada y pensé que suerte de noche todo nos sale bien.

jueves, 31 de julio de 2008

Contando palabras

Lo reconozco no estoy educando igual a la pequeña que a la mayor, no juego con ella de la misma manera ni tenemos las mismas rutinas. Y hoy mientras buscaba dietas astringentes en una enciclopedia sobre el cuidado de niños caí en la cuenta. "A los 18 meses decía debería tener entorno a a 30 palabras". ¿tantas? me he puesto a hacer inventario de las que recuerdo haber oído a la nena, y son sólo unas 15: agua, mama, papa, tata, yaya, tana (la perra), pepe, patata... además de las onomatopéyicas como "cuá" del estilo.
Pero en fin estoy segura que dentro, aguardando tiene muchas más, porque hoy mismo sin ir más lejos estaba comiendo se le ha caído un trocito de jamón york y se ha levantado ha ido directa a la cocina y sin decir nada ha abierto el armario y ha tirado el trocito en el cubito de la orgánica, y yo que estaba mirándola de reojo me he quedado boquiabierta.
Ayer también fue divertido, porque se sentó en el taburete del piano y se puso a aporrearlo con ganas y no contenta con ello movía también la cintura, todavía me hace reír al recordarlo. O como el otro día que la mayor de vez en cuando me pregunta como se escribe una letra y yo se la dibujo en el aire y dice ah vale, y a la que me giro veo a la pequeña con el índice trazando círculos también.
Pero de las cosas que más gracia me hace es cuando se pone expresiva, por ejemplo le pregunto está calentito y ella abre mucho los ojos y separa los deditos de las manos mientras hace una mueca con la boca, sabe que me hace gracia igual que cuando sale de la piscina y le digo venga que hace frío corre a la toalla. Me encanta ver como se acurruca entre mis brazos.
Y cuando las veo juntas me digo, bueno es cierto, no juegas de la misma manera con ella, pero tiene otros estímulos acaso mejores.