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Barcelona, Spain
Estudió en la Universidad de Barcelona. Ahora es madre a tiempo completo. Le encanta el café, la escritura, el cine, la fotografía, cuidar plantas y la buena compañía.

lunes, 7 de abril de 2014

Amor y Gracias

Esas dos palabras son las que más le gustan al agua.

El sábado fuimos a misa, la de los niños. El capellà, es una persona interesante, tiene físico atlético y porte elegante, bien podría ser modelo. Y tiene, a mi modo de ver, una gran virtud, explica siempre detalles, anécdotas interesantes sobre el evangelio, sobre los ritos que se hacían, sobre los que conservamos. Tiene una actitud alegre y positiva y lo cierto es que me parece una persona luminosa. Además no es lo que cuenta, sino como lo cuenta es agradable escucharlo hablar, alternando el catalán y su suave acento natal para la homilía.
El caso es que salió el tema del agua, a propósito del bautizo de unos niños ese día. Y dejó caer el comentario." Búsquenlo, está en internet". Ya la frase me hizo sonreír es lo más moderno que he escuchado decir a un párroco en toda mi vida.
La verdad ya recordaba haber visto algunas de las imágenes de los diferentes cristales que forma el agua en función de las emociones, positivas o negativas a las que se expone. Pero ví, junto a mi hija desde el portátil en la cama, el documental del investigador que realiza esta investigación, Nasaru Emoto, y lo cierto es que me gustó mucho.

Del documental me resultaron impactantes algunas ideas:
1. Todo ser vivo en la tierra procede del agua, nosotros mismos somos en gran porcentaje solución salina.
2. Todo emana una vibración, la música más que una expresión artística el casi la considera un método.
3. Pero sobretodo en la importancia de las palabras. A los que nos gusta escribir esta realidad no nos pasa desapercibida, podemos quedarnos un rato admirando una frase, deleitándonos con el ritmo que da un adverbio, o la precisión casi quirúrgica que puede tener un adjetivo en una frase. Metalenguaje, tantas veces.

El caso es que casi desde un punto de vista místico, trata de dar a conocer este mensaje, el amor puede transformar el agua. Nuestras palabras, nuestros pensamientos positivos, pueden ser motores de un cambio global. A mi me parece una idea que trae mucha esperanza.

Así que a partir de ahora voy a adoptar al menos dos nuevas costumbres, la de agradecer el agua que toco o bebo, a lo mejor retomar, esa antigua tradición de bendecir los alimentos antes de comerlos o beberlos y  la de mandar mensajes positivos al agua que toque mientras me ducho, nado o riego las plantas. Creo que puede funcionar.

Gracias por leer  y que el amor te acompañe.

Pd: Releyéndo el post me ha hecho gracia la despedida, queda como de new age ;)