
miércoles, 6 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El peso de una mentira
Cuando su hija tuvo que irse precipitadamente no se llevó nada, ni siquiera un cambio de ropa interior, pues antes de marchar...
-
Cuando me levantaba abría la ventana nueve minutos, suficientes para cambiar el aire enrarecido del cuarto, mientras las sábanas se enfria...
-
Acabo de recibirlo, es un albarán con mis datos que me informa que tengo un regalo, nada menos que una mountain bike, 18 velocidades, cuadro...
3 comentarios:
Un paseito en ese caballito me iría bien.
Gracias por tus comentarios Sonia, un besazo.
Si un poquito de sol en la cara y de aire fresco, y dar vueltas y sonreír y decir adiós con la mano a mamá que saluda emocionada cada vez que pasa.
Bienvenida!
Un abrazo.
Me parece que los tiovivos son el alma de cualquier parque de atracciones. Tienen ese aire nostálgico que tiene todo lo antiguo.
Publicar un comentario