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Barcelona, Spain
Estudió en la Universidad de Barcelona. Ahora es madre a tiempo completo. Le encanta el café, la escritura, el cine, la fotografía, cuidar plantas y la buena compañía.

lunes, 15 de septiembre de 2008

El rostro difuso


A veces me pasa, he reflexionado sobre un tema y luego en consonancia con el mismo se cruza algo a propósito.
El viernes volvió a sucederme, había estado mirando fotos y pensando entorno al concepto de belleza, y cuanto tiene de subjetivo. Cuando por la tarde al ir a incorporarme a una calle de tráfico se me cruzaron por delante dos chicos, y me sobresalté claro, absorta como estaba tratando de calcular si me daba tiempo de salir o no, el caso es que uno de esos chicos, tenia medio rostro desfigurado, intuí que no por causa de ningún accidente, no había señales de quemadura en su piel, simplemente tenía medio rostro distorsionado, como si hubieran arrugado aquel lado, como un remolino en el agua, que hubiera movido de su sitio todo aquello, su ojo, su mejilla su labio, podía parecer una de esas distorsiones de un programa de fotos, esas que caricaturizan para arrancar una sonrisa, pero aquella, seguramente de nacimiento no la producía, me quedé tan impresionada por la visión instantánea de aquel rostro que me quedé mirando como se alejaban. De espaldas aquel chico era sólo un adolescente más, de porte atlético, sus movimientos eran coordinados así que pensé que aquel defecto de nacimiento seguramente era sólo superficial y que aunque la naturaleza no había sido cuidadosa tendría facultades mentales indemnes. Pura suposición, quizá que estaba tan conmovida con aquel rostro y aquella sonrisa que me regaló que ya no me conformaba con imaginarle una vida más triste. Y por sus rasgos, imaginé debían haber nacido en la otra orilla del Mediterráneo, y en esas madres que a lo mejor no tienen tanta facilidad para acceder a ecografías o donde no hacen el mismo seguimiento exhaustivo, a ratos hasta cansino, del proceso de gestación que tenemos aquí.
Y la reflexión es siempre la misma, hay una injusticia latente en todo este sistema, no debería haber estas diferencias tan abismales entre países, una persona debería poder venir al mundo con las mismas posibilidades independientemente de donde nazca.
Pero debe ser que eso no importa tanto, como que una ministra española o francesa se quede embarazada. Debe ser que no hay tanta igualdad como se predica, cuando algo tan natural y a la vez tan hermoso, nos perturbe tanto.

2 comentarios:

Luis Cobacho dijo...

Buenas noches, he llegadoo aquí por casualidad, y me ha encantado leer esta apreciación, saludos desde el sur!

Sonia dijo...

Hola Luis, bienvenido. Y felicidades por ese examen tuyo que has aprobado. Me ha gustado mucho eso de que a los blogs se llega por casualidad o por curiosidad (como en mi caso al tuyo.

Un saludo,