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Barcelona, Spain
Estudió en la Universidad de Barcelona. Ahora es madre a tiempo completo. Le encanta el café, la escritura, el cine, la fotografía, cuidar plantas y la buena compañía.

sábado, 24 de julio de 2010

Todos somos (potencialmente) Leonardos

Sí, sigo leyendo el libro sobre Leonardo da Vinci, el mismo. Tiene tantos detalles, mezcla tantos personajes, tantos datos que me parece que no hay otra forma si no es con una lectura calmada.
A veces es tan detallista que me hace exhalar un suspiro –mental-, casi coincidiendo con el cierre, pero de todos modos me gusta y este verano ha recuperado su sitio de honor en la mesita de noche.
Te das cuenta que el personaje que te llegó como aquel superdotado que sobresalió en tantos artes también y de hecho, sólo fue un hombre que aspiraba con la inmortalidad y se afanaba por dejar huella de su paso por este mundo, luchando con sus propios estigmas como la de ser hijo ilegítimo y de orientación homosexual.
Y de las cosas que me han sorprendido es que fuera presentado en Milán, por sus dotes como músico antes que como pintor o ingeniero, como poco curioso.
Como sería nuestra vida si supiéramos de antemano nuestro destino. Posiblemente diferente porque si uno sabe de antemano que le van a conceder, pongamos el Nobel y que es su destino que así sea a lo mejor no pondría el mismo entusiasmo en investigar o bien pudiera ocurrir lo contrario, que saberlo fuera el aliciente o el aliento que le falta para seguir empeñándose en la excelencia de su trabajo.
También podría realizarse la profecía autocumplida, voy a ser feliz, voy a ser feliz y no sé cómo, ni con quién, pero voy a ser feliz me decía yo en mis cumpleaños de los veintitantos. Soy una persona diferente seguramente desde entonces.

Lo cierto es que somos fugaces. Como la vida de esa chica que rehuía de las atracciones de riesgo y que acaba sucumbiendo en una de ellas. Nietzsche, siempre tu, nos distes las pistas, siempre volvemos, una y otra vez. Lo único cierto es que somos fugaces. Nacemos, refulgimos y nos extinguimos y sólo algunas veces, unos pocos privilegiados dejan un poquito de su estela en el cosmos.
En fin mañana es la cena y yo con insomnio.
PD: Reproduzco los versos del Infierno de Dante, que copió Leonardo para si
..ni sentado entre plumas
a la fama se llega, ni en la cama,
y quien sin ella su vida consume
igual vestigio en la tierra deja
que el humo en el aire y en el agua la espuma.

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