ella le abrió la puerta,
iba en pantalones cortos.
Él al verla pensó bonitas piernas.
Ella al verlo pensó bonita sonrisa.
También cuando la conoció,
También cuando la conoció,
ella tenía el pelo corto
y él le dijo: qué guapa estarías con el pelo largo.
Así que ella se dejó melena.
Y mientras el pelo crecía transcurrió el tiempo,
el necesario,
el que siempre media,
entre el amor y y el desengaño.
Hasta que un día,
ella, a punto de abrir la puerta,
esta vez en la Gran Vía,
escuchó que le decía:
ya puedes cortártelo
-¿el qué?- se giró ella,
el pelo.
2 comentarios:
...cortate el pelo, y que de nuevo empiece la historia que les hizo cruzar el intermedio tiempo entre la ilusión y la desazón...
Gracias Jon.
Ya no me duele el alma.
Voy a cambiar la etiqueta de los cuentos. A partir de ahora se llamarán cuentos breves y no autobiográficos ;)
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