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Barcelona, Spain
Estudió en la Universidad de Barcelona. Ahora es madre a tiempo completo. Le encanta el café, la escritura, el cine, la fotografía, cuidar plantas y la buena compañía.

martes, 6 de mayo de 2008

Santiago

Ayer lo leí. Se llamaba Santiago, era de Zaragoza había ido a hacer escalada con unos amigos, así que debía ser un chico deportista y sano. Su perro cayó a una acequia, probablemente viendo que el animal no podría salir solo se tiró para ayudarlo, que de pronto se convirtía en una tubería subterránea con sinuosas curvas. Los dos se acabaron ahogando.
No citaban el nombre del perro, pero si su triste fin. Pensé en cuantas veces es noticia que un perro salva la vida de sus amos, alertándoles de un peligro, y que pocas como la de ayer.
Probablemente aquel era un buen perro, y Santiago no pudo abandonarlo a su suerte y por eso saltó tras él, pero a pesar de que no pudiera salvarlo estoy segura que si se llegaron a mirar a los ojos su perro le estaría dando las gracias por estar a su lado por tratar de luchar juntos contra aquella corriente de agua.
Lo sé porque todavía guardo la mirada de mi perra cuando tras ser atropellada la llevábamos al veterinario, era una mirada que decía tranquila todo irá bien, no llores.

Este post es en su memoria.

4 comentarios:

Selvas dijo...

Yo recuerdo todavía la mirada lánguida de mi perra momentos antes de salir por la puerta de casa camino del veterinario, de donde nunca regresó, tenía cáncer y cuando mi marido me llamó para decirme que no había nada que hacer lo pasé fatal, lloramos como nunca, es como si alguien de la familia te dejara.

Sonia dijo...

Si. Para algunos es sólo un animal y les cuesta comprender que se les pueda tener tanto cariño. Pero lo cierto es que yo sigo acordándome de los perros que hemos tenido, son parte de la familia.

brujaroja dijo...

Hace algunos años en mi ciudad sucedió algo parecido. Un chico sacó a pasear a su perro por la noche por el paseo marítimo. Había oleaje y un golpe de mar arrastró al perro, y él se tiró para salvarlo y murió ahogado. Me he acordado de él cuando leí esta noticia.
Es difícil entender el amor por los animales. Sólo cuando se traduce en esto, podemos comprender cómo puede ser de grande ese amor.

Sonia dijo...

Pues si brujaroja.Supongo que en frio uno a lo mejor no daría su vida por la de un animal, pero ver como tu perro se está ahogando debe ser una situación angustiosa, probablemente yo también habría intentado ayudarlo.
Un abrazo