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Barcelona, Spain
Estudió en la Universidad de Barcelona. Ahora es madre a tiempo completo. Le encanta el café, la escritura, el cine, la fotografía, cuidar plantas y la buena compañía.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Cosas necesarias e innecesarias

Hoy decidí que tengo que organizarme mejor el tiempo que al gimnasio además de pagarlo hay que ir visitándolo con regularidad. Así que después de darle una vuelta a la casa, en plan tu pasa el pronto y yo el paño, justo para darle una apariencia de normalidad, porque a veces entras en el lavabo y me acuerdo de la escena del sexto sentido en que la madre va a la cocina y están todos los cajones abiertos, mi escena es copiada pero como es en el lavabo para darle mayor dramatismo también a veces hay alguna toalla por el suelo.
El caso es que conseguí llegar a una hora decente, me cambié, hacía tanto que no me ponía el pantalón ese negro que me parecía nuevo y todo.Primero anduve a paso ligero (3,0 km/hora) por el Paseo de la Fama, la verdad es que la primera vez me causó mucha emoción pero ahora que ya lo he recorrido unas cuantas se me va pasando un poco, me fijo más en los parches que tienen en la carretera, en la cantidad de persianas pintadas, en todos los bares que puedes comer de todo, ahora te digo una cosa, diría que el señor que empujaba un carrito de super, ese ya no estaba, para mi que han cambiado, porque tampoco he visto aquel turista cargado y  luego siguió mi tour virtual por un Boulevard llamado Strip, que se veía más majo y acabé en las colinas (hills) que no son nada extraordinarias salvo porque a lo lejos se ven las letras, todo en veinte minutos. 
Luego un poco de bici, también por la costa californiana,  Big Sur creo que era, otros veinte que tampoco era plan de excederse el primer día del reencuentro con la actividad física de alto nivel. Así que cuando ya estaba bastante acalorada bajé para cambiarme e ir a la piscina que estaba como a mi realmente me gusta: vacía.
El espejismo de soledad, duró pocos minutos pero eso no le quitó brillo al momento. Entró un nadador de esos profesionales, con su cuerpo y su bañador, de los que te dicen con su lenguaje no verbal:  vale ahora trabajo de comercial pero entrenar sigo entrenando. Apabulla un poco, cuando te pasa porque yo iba más bien de nadar para relajarme, tanto así que un par de veces se me hizo corta la piscina y me dí con la pared, así que tuve que empezar a poner un poco más de atención y planificar un entreno: venga ahora empiezas con braza y luego luego vas combinando crol, que te gusta menos con una de espalda, que me gusta más.
Nadé  cuatro de cada estilo, más unas cuantas más de regalo.
Y la verdad es que me sienta bien.

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