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Barcelona, Spain
Estudió en la Universidad de Barcelona. Ahora es madre a tiempo completo. Le encanta el café, la escritura, el cine, la fotografía, cuidar plantas y la buena compañía.

miércoles, 11 de abril de 2012

Días de descanso

Esta semana santa, los cuatro días los hemos pasado en la Costa Brava. Encontramos un hotel en el último momento que nos gustó, cerca de un complejo de golf. No he jugado nunca, pero la verdad creo que se me daría bien porque creo que tengo buenos reflejos, puntería y precisión. Cada uno sabe sus puntos fuertes y sus limitaciones, y así como te digo que no me gusta el padel pues lo encuentro caótico y con poco estilo, no me importaría probar jugar al golf en otra ocasión.

Sin embargo lo más curioso de estos días ha sido constatar como cambia la percepción del tiempo cuando estas fuera de casa. Los ritmos son otros, porque evidentemente no haces las mismas cosas que en tu casa, he tenido la extraña sensación, cómo si el tiempo se doblase, a mi estos días me han cundido como si hubiera sido una semana entera.

Supongo que es porque no hay nada que hacer. Y eso que hemos hecho muchas cosas, leído, echado siestas, muchas risas porque íbamos con unos amigos muy simpáticos y con muchos niños, compartido todas las comidas y cenas,  paseado por S'Agaró, hasta un sauna con alemán desnudo incluido... que para ser la primera vez que se tomaba una sauna mi amiga vaya recuerdo memorable, jugado al billar y al pin pong, nos hemos relajado en la terraza de la piscina.
Pero la tónica general ha sido esa sensación de paréntesis, como si se hubiera ralentizado mi percepción del tiempo, como si sobrase tiempo y eso que suele decirse que cuando te lo estás pasando bien el tiempo parece que pasa más rápido. Pues esta vez no, a mi no me ocurrió. Debe ser por qué no duermo igual fuera que en casa. Tuve muchos sueños esos días y eso que las camas y las almohadas eran realmente estupendas.

Será la calma, los paisajes y esos apartamentos que parecen casitas de juguete, con sus seis vasitos, sus seis platitos, sus seis bols, sus seis tacitas, su nespresso (humm) y su cajón de menaje, dispuesto...como si tuvieras que ponerte a operar en vez de preparar unos spaguetti con pesto.

La verdad  es que hemos disfrutado de estos días. De volver a los paisajes que ya conocemos pero que no por ello pierden su encanto.

1 comentario:

jonceltic dijo...

Lo mejor de los descansos es lo que desconectas de todo, sublime.